El monte de la Póveda nombra a sus «Guardianes del Bosque»

Alguna vez os hemos hablado del monte de socios de la «Sociedad del Conde», en la Póveda de Soria. Allá, en la Sierra, en el Puerto Piqueras, donde la montaña soriana linda con La Rioja. Un pequeño pueblo de apenas 11 habitantes, con un monte de socios conformado por casi 500 condueños.

Una junta gestora que, año tras año tal día como hoy, celebra la Fiesta del Acebo, para reencontrarse y disfrutar como comunidad.

Una jornada en la que recorren juntos las tierras y paisajes que conforman su geografía y sus recuerdos; lugares que en su día compartieron con seres queridos, que incluso ya no están, y que hoy vuelven a visitar acompañados de nuevos amigos.

Tal cual nos indican, no es sin embargo un día triste o de añoranza, sino un día de absoluta felicidad, especialmente al ver cómo cada vez más niños les piden a sus padres venir y, al comprobar cómo cada vez más padres quieren que sus hijos alojen en su memoria ese día.

Así, consiguen que sus bosques de acebo, sus robles centenarios, se doten de una interminable cadena de guardianes que, generación tras generación, los visitarán y salvaguardarán.

En este 10 de diciembre de 2022, en el paraje de las Cebosillas, al pié del roble milenario y, rodeados de acebos y de un mágico cortejo de seres del bosque, han articulado solemnemente este compromiso nombrando a sus pequeños «Guardianes del Bosque».

Para que no se les olvide que las raíces de estos árboles guardan la memoria de quienes les enseñaron a amar estas tierras; puesto que estos troncos son un soporte seguro que a lo largo de su vida les recordará de dónde vienen; y porque la luz que inunda sus ramas siempre les servirá de guía allá donde vayan.

Amigos de La Póveda, recibid nuestra más sincera enhorabuena.

Constituida en Bueña la primera junta gestora de Teruel

En el día de hoy ha quedado formalizada en el pueblo de Bueña la junta gestora del monte conocido como “Sociedad del Término de Bueña”.
La historia de este monte se remonta al 21 de noviembre de 1893, cuando cuatro personas adquirieron en subasta desamortizadora mediante título de compraventa al Estado español cuatro fincas denominadas “Dehesa Rebollar”, “Los Chovares”, “Loma Alta” y “Los Tollos”, cuya superficie abarca unas 1.600 hectáreas, en las que se localizan terrenos de pastos, chaparrales y zonas actualmente dedicadas a diferentes tipos de cultivo.

Un año después, el 14 de diciembre de 1894, los cuatro titulares iniciales de las referidas fincas transmitieron dos terceras partes de sus participaciones a un extenso colectivo de personas, todos ellos vecinos de Bueña, en régimen de pro indivisión, y así quedó inicialmente configurada la denominada “Sociedad del Término de Bueña”, como comunidad titular del monte conformado por las referidas fincas, configurado como un patrimonio forestal especial, de carácter colectivo y de derecho privado.
La comunidad titular de dicho monte es actualmente la formada por los derechohabientes de aquellos primeros compradores, con independencia del lugar de residencia de los actuales condueños y de su conocimiento o identificación.
La existencia a fecha de hoy de un elevado número de condueños resultantes de la sucesión desde esos compradores iniciales, su dispersión y consecuente dificultad de reunión, así como la falta de títulos actualizados, dificultaba que esta comunidad pudiera regirse íntegramente por las disposiciones del Código Civil, configurando lo que se conoce como un monte de socios.
La gestión de este monte de socios se había intentado desarrollar a lo largo de los años a través de diferentes configuraciones jurídicas, sin que ninguna de ellas se hubiera podido ajustar plenamente a Derecho.
El hecho de que en la actualidad la titularidad de dichos terrenos corresponda en pro indiviso a varias personas, y alguna de ellas resulten desconocidas, implica que formalmente estos espacios forestales deban calificarse como “montes de socios”, de conformidad a lo previsto por el párrafo 1o del artículo
27.bis de la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes.
La gestión de este tipo de montes se desarrolla a través de su correspondiente Junta Gestora, en los términos previstos en el referido artículo, “…podrá adoptar los actos de gestión y de administración que mejor convengan a los intereses comunes, lo que incluye la gestión y el disfrute del monte de socios y de todos sus productos y la enajenación de toda clase de aprovechamientos forestales, agrícolas, ganaderos, energéticos y mineros, así como cualquier otro acto para el que estén facultados los propietarios por esta ley. La junta gestora podrá acordar el reparto de beneficios generados entre los socios, en proporción a su participación, con exclusión de los correspondientes a las partes no esclarecidas, que deberán invertirse en la mejora del monte”.

La junta gestora del monte de socios de la “Sociedad del Término de Bueña” ha quedado configurada a partir de un grupo inicial de 23 personas condueñas, si bien el próximo 7 de enero de 2023 se tiene previsto atender nuevas solicitudes de incorporación tal y como establecen los Estatutos aprobados en el acto, con lo que previsiblemente se alcanzará más de un centenar de copropietarios. El hecho de que la directiva de esta junta gestora haya sido íntegramente conformada por mujeres se valora de forma muy positiva y representa un cambio en las dinámicas de toma de decisiones típicas del medio rural.
Los montes de socios son muy habituales en la España interior, alcanzando una superficie de entre 1,5 y 2 millones de hectáreas. En Teruel se desconoce la superficie que este tipo de terrenos de titularidad colectiva puede llegar a suponer, si bien se considera que son muchas las localidades que albergan este tipo de montes, por lo que la puesta en marcha de este procedimiento a través del Gobierno de Aragón ha sido el inicio para que muchas otras tengan la opción de regularizarse y poder desarrollar una gestión y conservación adecuadas.
El proceso de creación de la junta gestora ha contado con la colaboración de la Asociación Forestal de Soria, entidad que lidera el proceso de recuperación de este tipo de montes en España desde hace más de dos décadas, con más de 80 juntas gestoras ya constituidas.

Participamos en el «I Congreso de la Propiedad Forestal»

Mañana miércoles, día 19 de octubre de 2022, participaremos en el I Congreso de la Propiedad Forestal, invitados por FAFCYLE, al objeto de explicar el trabajo que venimos realizando en torno a los montes de socios.

La sesión, que comenzará a las 12:25 h. y se extenderá hasta las 14:50 h., se centrará en el papel que la fiscalidad puede desempeñar como posible herramienta incentivadora de la gestión forestal.

La presentación de nuestro trabajo será realizada por D. Pedro Gracia Jiménez, responsable jurídico de la Asociación Forestal de Soria


Aprovechamos para agradecer al equipo organizador el esfuerzo realizado para que este I Congreso sea posible y el hecho de que haya querido contar con nosotros para participar en el mismo.

Si formas parte de un monte de socios, si eres propietario forestal, si te gusta la naturaleza, o si simplemente te preocupa el futuro de las zonas rurales y del sector forestal, no dejes de acudir a este evento. ¡Te esperamos!

La junta gestora de los montes de «La Cuenca» acuerda acoger el III Encuentro Nacional de Montes de Socios

La Junta Gestora de los montes de La Cuenca (Soria) acogerá el encuentro que sobre montes de socios se celebrará el verano del próximo año 2023.

Para los que no la conozcáis, tenemos que deciros que La Cuenca es un entorno inigualable, tanto por lo que es el propio núcleo de población, declarado Bien de Interés Cultural, como el propio monte de socios, mayoritariamente ocupado por sabina (Juniperus thurifera).

Pretendemos convertir el encuentro en una jornada de buenas prácticas y que las juntas gestoras que están haciendo cosas interesantes lo cuenten de primera mano.

¡Os esperamos!

P.D. Las fotos son de nuestro amigo Sergio Tierno. Echadle un vistazo a su libro «Un libro del mundo».

Soy un niño. Relato corto.

Soy un niño…

Ya es Navidad. Otro año más, por fin, viaje al pueblo, seis horas desde la ciudad, pero que diantres, que lleguen pronto. A casa de los abuelos…

Una noche cualquiera, mientras la abuela prepara la cena, el abuelo atiza la leña, no sea que se apague el fuego, que las noches sorianas todos saben que son algo “frescas”.

Intento entretenerme con cualquier cosa, un palo, una caja, los juguetes de madera que aun perduran por la casa. Poco mas puede hacer un niño cuando ya no le dejan salir a la calle. Mientras, los mayores discuten, bueno, ellos dicen que hablan, yo creo que discuten … Que si las suertes, que si los árboles, que si la leña…vaya jaleo, no entiendo nada…quizás no importe mucho que un niño no entienda a los mayores, pero por si acaso presto algo de atención. Total, jugar con un palo tampoco es tan divertido como para no poder dejarlo para otro rato…es un palo.

Bueno, parece que se calma la cosa. Ha aparecido la abuela, ¡Qué mujer!, con dos palabras ha zanjado la discusión: -A cenar…- Nadie cocina como la abuela, en eso todos estamos de acuerdo. -A la cama….- Vaya, como manda esta mujer. Y todos a la cama.

Amanece que no es poco… (Como diría aquel). Entra el sol por la ventana, todos arriba… Desayuno y a la calle. -Pero que frío-. Con el sol que hace. -Anda tontorrón- me dice la abuela.

-Entra en casa y abrígate bien-. Si es que es la mujer que más sabe del mundo, será por eso que la quiero tanto, bueno, por eso y porque es mi abuela.

Bien, nos vamos de excursión…montados en el carrillo del abuelo tirado por la mula Pirula; Realmente la mula nunca ha tenido nombre, todo el mundo le dice “la mula”, pero a mi siempre me ha parecido más divertido ponerle un nombre. Bueno, nunca se lo preguntado a la mula…no me suele poner mala cara nunca…cara de mula como mucho. Ya llegamos…-La próxima vez en coche por favor…tengo frío. –Pero la aventura es la aventura. – Vaya, así que esto es…-Es lo que tiene prestar atención, aquí están las discutidas “suertes”. Pues no parece un motivo de discusión…sobre todo viendo el precioso paraje. Incluso se ve el pueblo a lo lejos. Bonito sitio. Quizás vuelva por aquí algún día con la bicicleta…Bueno, si me dejan y si recuerdo como se llega hasta aquí, porque la verdad es que he venido todo el camino con los ojos congelados, cerrados. Echaré migas de pan a la vuelta como hizo el niño aquel del cuento que me contaba mi padre, cuando me acostaba. Si al él le resultó, seguro que a mi también. No sé, la verdad es que nunca he conseguido escuchar el cuento entero…

Y qué hacemos aquí me pregunto yo. Fácil respuesta. El abuelo y papá han empezado a cortar los árboles. Uf, que pena. Con los bonitos que son. Pero claro, es lo que tiene tener que calentar la casa. Además, se limpia el monte. Eso dicen ellos.

Acaban las fiestas y cargados de recuerdos, vuelta  a la ciudad.

Pasan los años. Pasa la vida.

Los mayores, bueno, mis mayores,  hace tiempo que me dejaron, y el niño ha crecido, lo justo, pero ha crecido. -Oye, me voy para el pueblo-. La verdad es que hacía tiempo que no volvía. Ya no queda familia que visitar. La casa como siempre. Con algo más de polvo, claro..

-Me voy a dar un paseo-. Bonito pueblo. Cada vez hay menos gente, pero los que hay, me tratan como uno más. No parezco un forastero. Llego a la plaza. Vaya calor que hace. Hombre, reunión de pastores…válgame la expresión. Los hombres del pueblo sentados a la sombra del viejo y centenario olmo. Cuantas conversaciones habrá contemplado. Cuantas decisiones importantes se habrán llevado a cabo gracias a su sombra y a los poyatos de cemento colocados a sus pies. “La Moncloa” lo llamamos los foráneos, para otros, es simplemente el viejo olmo. Me siento al lado. Siempre me han parecido interesantes sus conversaciones. Todos diciendo cosas diferentes, pero todos teniendo “su” razón.

-¿Montes de socios? ¿Suertes?-Eso me suena.- ¿Cómo? ¿Qué mi abuelo tenía?-Sí, creo que sí. -¿Qué se las pasó a mi padre? -No sé. -¿Qué ahora las he heredado yo?-Estos me vacilan. Pero si hacía años que no venía por aquí. Pues nada, voy a ver si me informo-. -Adiós amigos. Adiós-.

Aquí estoy de nuevo en mi monte. Recuerdo que dejé migas de pan para no olvidar el camino. He conseguido volver. Lo recordaba algo más limpio. Y que sensación más rara, sólo se oye el silencio. Vuelvo a casa con la promesa guardada en mi mente de que volveré.

Nos mudamos. Mujer e hijos todos al pueblo. ¿Por qué? No es fácil de explicar. Puedes salir de tu pueblo, pero tu pueblo nunca sale de ti…

Un pedacito de monte. Un pedacito de mi historia. Va por ti, abuelo.

                                                                                                                          José Luna Llena

La Junta Gestora de la «Sociedad del Conde» podrá aprovechar el acebo de sus montes

La Junta Gestora de los montes de la Sociedad del Conde de La Póveda (Soria) ya puede aprovechar el acebo de forma controlada y sostenible después de que el pasado mes de noviembre obtuviera la autorización del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en Soria.

La concesión de la autorización se considera como un gran logro, ya que a través de la poda se puede frenar el estado de degradación del acebal.

La poda, debidamente realizada, además de proporcionar jornadas de trabajo en la zona, contribuye al rejuvenecimiento de las matas de acebo. Con los restos obtenidos se confeccionan centros navideños, cuya venta permite la obtención de ingresos a la Junta Gestora, ingresos que al ser reinvertidos permiten a su vez abordar nuevos proyectos.

La obtención del permiso ha sido posible tras la redacción de un pormenorizado estudio de planificación, al objeto de garantizar la conservación y gestión sostenible del acebar, trabajo que ha sido encomendado a la Asociación Forestal de Soria.

La Junta Gestora de los montes de la Sociedad del Conde de La Póveda, a través de este logro, trasmite un claro ejemplo de cómo la constitución de una Junta Gestora permite a un colectivo de más de 400 personas llevar a cabo una gestión sostenible del monte y salvaguardar el patrimonio recibido de sus mayores.

La intervención es una muestra más de cómo a través de las juntas gestoras se pueden recuperar montes de socios que, con el éxodo rural, habían quedado en el más absoluto abandono.


Constituida la Junta Gestora del monte «Pinar» de Herrera de Soria

Hoy, 5 de junio de 2007, ha quedado formalmente constituida la Junta Gestora del monte «Pinar» de Herrera de Soria.

En un solemne acto presidido por el Director General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León, D. Mariano Torre Antón, así como por el Delegado Territorial de la Junta de Castilla y León en Soria, por el alcalde del Ayuntamiento de Herrera y por el Presidente de la Asociación Forestal de Soria, ha quedado formalmente conformada la que es la primera Junta Gestora de Castilla y León.

Con su constitución, los condueños se han dotado de un órgano legitimado para ostentar la representación y gestión de la propia comunidad titular del monte, aun cuando en la misma existan copropietarios desconocidos o muchos de ellos se encuentren desplazados.

La Junta Gestora hoy constituida también tiene competencias para autorizar los actos de administración ordinaria y extraordinaria que mejor convengan a los intereses comunes, lo que incluye la gestión y el disfrute del monte y de todos sus productos, así como la enajenación de toda clase de aprovechamientos forestales, energéticos y mineros. Así mismo, podrá realizar contratos con cualquier tipo de persona física o jurídica, incluida la Administración, salvaguardando siempre los derechos de todos los copropietarios.

Los propietarios que han podido acreditar documentalmente su identidad para habilitar el proceso han sido once, de los cuales, por motivos personales sólo 5 han podido asistir al acto de constitución de la Junta Gestora.

No obstante, en la actualidad han conseguido identificar a 421 condueños del monte que representan un 73% de la propiedad. De ellos, 82 personas, se integrarán en el plazo más breve posible en la Junta Gestora, y otros 51 lo harán una vez subsanen la documentación requerida para poder formar parte de dicha Junta Gestora.


El monte «Pinar» se encuentra íntegramente ubicado en el término municipal de Herrera de Soria, así como en el Parque Natural del Cañón del Río Lobos. Cuenta con una superficie de 1.364 hectáreas y goza de un importante valor medioambiental, tanto por la fauna como por la flora que sustenta, habiendo sido declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC) y ZEPA (Zona de Especial Protección para Aves).

El monte, en su origen perteneciente a los propios del ayuntamiento de Herrera de Soria, fue declarado en estado de venta por las leyes desamortizadoras de bienes y derechos reales pertenecientes al Estado y Expropiaciones Civiles de la Nación, instruyéndose el oportuno expediente para la enajenación de la finca.

Así, el monte fue ofrecido en pública subasta en el Boletín Oficial de Ventas de Bienes Nacionales de la provincia de Soria con número 990, correspondiente al 21 de febrero del año 1.905, con un precio de salida de 117.356 ptas.

La subasta se produjo el día dieciocho de abril del año 1.905 a las doce en punto de la mañana de forma simultánea en el Palacio de los Tribunales de Justicia de Madrid y en los Juzgados del Burgo de Osma y de la Ciudad de Soria.

La finca quedó rematada en la Ciudad de Soria por D. José Ortego Gómez, vecino del pueblo de Herrera, quien resultó el mejor postor al ofrecer la cantidad de 135.001 pesetas, pagaderas en cinco plazos y en metálico, con arreglo a la Ley de 30 de junio de 1896, cantidades que se hicieron efectivas por este rematante en el Banco de España.

D. José Ortego Gómez acudió  a la subasta en su propio nombre y en representación de otros 43 vecinos más del pueblo de Herrera de Soria, quienes, por considerarlo necesario para sus economías locales, y a pesar del importante desembolso económico que su compra suponía, decidieron adquirir de forma alícuota el referido monte Pinar.

En base a este acuerdo, el referido Don José Ortego Gómez, usando el derecho que la Ley le concedía, el 7 de octubre de 1.905 pasó a ceder el monte a sus 43 convecinos, reservándose una parte para sí, mediante escritura pública suscrita ante notario, por lo que el monte pasó a pertenecer de forma legal al proindiviso formado por estas 44 personas, quedando así reflejado en el Registro de la Propiedad.

Se trata de un monte tremendamente representativo de la realidad acontecida en España durante los procesos desamortizadores entre finales del siglo XIX y principios del XX. Los habitantes del pueblo, quienes venían disfrutando de los pastos, leñas y maderas del monte de forma gratuita por su condición de vecinos de la localidad, merced a las políticas desamortizadoras quedaron desprovistos de este tipo de recursos, viéndose obligados a realizar importantísimos desembolsos económicos para comprar aquello que durante siglos había sido suyo, esfuerzos que durante años trastocaron de forma importante las economías familiares, en muchos casos al tener que pedir préstamos para poder aportar la cuota de compra.

Ciertamente se trató de un acto que conjugó un apego extremo con el monte y con el pueblo, junto con la necesidad de disponer de terrenos desde los que desarrollar las tradicionales actividades silvopastorales.

Desde ese año 1.905 y hasta hoy, documentalmente poco ha cambiado, ya que todavía sigue vigente la inscripción originaria del año 1.905 a favor de esos 44 compradores. Esta falta de actualización documental, así como la dispersión geográfica de los condueños, imposibilitaba a los condueños adoptar decisiones de una forma legítima.

Queremos felicitar a todos los condueños del monte «Pinar» de Herrera de Soria por el paso dado en el día de hoy. Deseamos que sea el primero de otros muchos más que contribuyan a una mejor conservación del monte y a un desarrollo del pueblo.